Todas las semanas compartiremos una Creencia Errónea.

ERROR Nº1
LOS HIJ@S NO DEBEN DE DESCONFIAR O DISCREPAR DE SUS SUPERIORES.
Desanimar a nuestros hij@s de que duden o discrepen de nosotros es un método ineficaz por varias razones:
1.- Sitúa al adulto en la ridícula posición de hacer de Dios. Algunas de las discrepancia que tenemos con nuestros hijos pueden obedecer a que ellos estén en lo cierto y nosotros equivocados.
Estas personas sufren una confusión entre que se desaprueben sus creencias y que se les desapruebe a ellos como personas. Creen que un chic@ que rebate sus ideas, necesariamente está pensando mal de ellos porque piensa mal de sus creencias. Esto es una falacia que todas las personas perfeccionistas y vanidosas deben llegar a comprende que no es así. Como no somos perfectos, tenemos que equivocarnos bastantes veces, esto no va en demérito de nutra valía, pues así es como nos han hecho, imperfectos. Tales adultos se sienten incómodos y avergonzados por esta imperfección y se juzgan a si mismos por sus éxitos y sus fracasos. Por lo tanto un hijo que discuta la sabiduría de sus padres hace pensar a éstos que les tiene poco respeto, cuando lo que está haciendo no es más que mostrar su desaprobación con las ideas de sus progenitores.
2. El silencio no significa que se esté de acuerdo. La diferencia de opinión seguirá siendo tan fuerte como siempre, sencillamente porque el niño se vio forzado a transigir exteriormente. Esto cierra todos los posibles caminos para un verdadero cambio de opinión del niño. Al final, las dos partes siguen teniendo diferentes puntos de vista, pero solamente una de ellas puede expresarlo.
3. No ayuda al niño a pensar por sí mismo. Si la persona afulta toma todas las deciciones, el niño depende demasiado de ella y cada vez dudará más de sus propias decisiones. Una vez que esto ocurra, el adulto se molestará con el niño porque no muestra carácter de líder, independencia y seguridad en sí mismo. Para enseñar a pensar correctamente hay que empezar por escuchar lo que el niño tiene que decir, así se podrán examinar y corregir.
4.Se obliga al niño a no ser sincero. El niño puede estar muy equivocado, pero hasta que se le pueda demostrar su equivocación, su punto de vista es el correcto para él. Por lo tanto, cuando el adulto le pide que esté totalmente de acuerdo con él, lo que de verdad está pidiendo al niño es que mienta.
En lugar de imponer nuestra voluntad sobre su forma de pensar, reconozcamos su derecho a discrepar y a equivocarse.
5. Puede crear un sentimiento de culpabilidad. Prolongadamente, casi siempre inducen al niño a odiarse a sí mismo, y esto, en justa correspondencia, es un camino directo hacia los trastornos emocionales.
6.Les niega la herramienta más útil para el control de las emociones: la capacidad de razonar.



Publicado: 19 de Enero de 2016